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Aquí desde las rejas y muros, tratando de no hacerle el juego a estas cosas, nos expresamos por medio de pluma y papel que son nuestras únicas armas junto con nuestra conciencia y pensamiento. Hermanos, a pesar de los golpes, de las violaciones que les hicieron a nuestras mujeres, de violar a un compañero, de matar a un niño, de tratar de quitarnos lo que es nuestro, aquí entre los gritos de los custodios, de que los internos nos acosan, tratamos de no recordar lo que nos hicieron, no recordar el olor a sangre, los gritos, los golpes, las amenazas.
Le pregunto a Peña Nieto: ¿cómo duerme, señor? ¿cómo les platica a sus hijos lo que nos hizo? ¿cómo puede negar las violaciones y los golpes que nos hicieron, que nos dieron? ¿cómo puede usted hablar del Estado de derecho, de que no hay tortura cuando hay imágenes de la misma televisión comprada que nos torturaron tanto física y psicológicamente? ¿cómo puede dar usted pintura, para borrar lo que hizo, lo que nos hizo no solo a nosotros sino a nuestras madres, hijos, hermanas, hermanos, parejas? ¿cómo tiene usted la cara de hablar con su mayor, el presidente Fox? De usted como padre le depende el que sus hijos crezcan, pero si usted les contó a ellos lo que pasó sus hijos hubiesen quedado traumados.
Hermanos, porque desde aquí su solidaridad se vuelve fraterna, se vuelve más allá de la solidaridad algo que no tiene nombre, que no tiene algún adjetivo calificativo, gracias por su apoyo e interés de nuestro caso pues esto va más allá de las fronteras.
Saluden a toda la gente solidaria y a los hermanos de ese lado del mundo pues sus corazones palpitan junto con los nuestros. Gracias por su apoyo hermanitos.
Esperando que la gente de aquel lejano continente escuche nuestra voz desde el penal de Almoloya de Juárez,
compañeros presos políticos de San Salvador Atenco
29 de mayo de 2006
El hombre que orquestó la represión en el digno pueblo de San Salvador Atenco es el mismo que hoy en día aspira a ser presidente de la república. Esto es lo que debemos recordar, no el hecho de que no pueda nombrar un libro.